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jueves, febrero 17, 2011

Nuevo libro:Sourcebook for Political Communication Research

Es una gran alegría para mi comentar la reciente publicación en USA del libro Sourcebook for Political Communication Research: Methods, Measures, and Analytical Techniques, editado por Erik P. Bucy, R. Lance Holbert.

Tuve el privilegio de ser el único investigador de Latinoamérica invitado a colaborar en este Sourcebook que ofrece a académicos, estudiantes, investigadores y otros lectores interesados en la comunicación política una completa fuente del estado-del-arte de los métodos de investigación, las mediciones y las técnicas analíticas aplicadas al campo de la comunicación política.

La necesidad de un libro de consulta de estas características es consecuencia de las recientes innovaciones en la comunicación política que involucra el uso de técnicas estadísticas avanzadas, marcos conceptuales innovadores, el surgimiento de los medios digitales como un medio de difusión y, a su vez, como campo de estudio de la comunicación política y la utilización de métodos recientemente adaptados de otras disciplinas, particularmente sicología, sociología y neurociencia.

Los capítulos, escritos por los investigadores académicos más relevantes de este campo de estudios, tienen una orientación social-científica y explican las nuevas metodologías y formas de medición aplicables a la problemática de los medios de comunicación, la política y la vida cívica. El texto cubre las principales técnicas analíticas utilizadas en la investigación de la comunicación política, incluyendo encuestas (formas novedosas de recolección de datos y de análisis secundarios), experimentos, análisis de contenido, análisis del discurso (grupos de discusión y análisis textual), análisis de redes y de discusión, diseños de estudios comparativos, análisis estadístico y problemas de medición.

Mi contribución al libro se centró en la teoría de la agenda setting. Es el capítulo 21, “International Applications of Agenda Theory’s Acapulto Typology”, que escribimos en conjunto con Maxwell McCombs (mi mentor y el creador de la teoría), Salma Ghanem, R. Warwick Blood, Yi-Ning Chen, y Hyun Ban.

Ficha bibliográfica:
Título: Sourcebook for Political Communication Research: Methods, Measures, and Analytical Techniques
Editado por Erik P. Bucy, R. Lance Holbert
Editorial: Taylor & Francis, Routledge Communication Series
Año: 2011
ISBN: 0415884977, 978041588497
N.º de páginas: 456 páginas

jueves, abril 01, 2010

Elisabeth Noelle-Neumann (1916 / 2010)

La vorágine de estas semanas me hizo pasar por alto el fallecimiento, a los 93 años, de una de las figuras más relevantes de la investigación en opinión pública del siglo XX, la alemana Elizabeth Noelle-Neumann.

Noelle-Neumann dedicó su carrera a la investigación social y desarrolló el concepto de "la espiral del silencio", una de las teorías más estudiadas en las facultades de comunicación y ciencias políticas de todo el mundo y que mantiene plena vigencia.

Por esos azares de la vida, durante mis años en Europa, tuve la oportunidad de conocer y aprender de dos discípulos de Noelle-Neumann: Wolfgang Donsbach, profesor y director fundador del Departamento de Comunicación en la Universidad Tecnológica de Dresden,  y Simone Ehmig, directora del Centre for Applied Research in Communication and Health (ARCHE) del Instituto de Comunicación y Salud de la Universidad de Lugano.  Simone me enseño mucho de lo que sé sobre análisis de contenido. Ambos profesores me transmitieron la importancia de la rigurosidad académica y el manejo preciso de las técnicas de investigación social, herencia de Noelle-Neumann y su Instituto Allensbach. Asimismo, en las páginas del "Pequeño Manual de Encuestas de Opinión Pública", que escribimos junto a Alejandro Piscitelli, sobrevuela siempre la guía de Noelle-Neumann. Vaya pues, este pequeño homenaje para ella.

PERFIL BIOGRÁFICO Y ACADÉMICO

Nació en Berlín, Alemania, en 1916. Estudió periodismo con Emil Dovifat en Berlín, y filosofía e historia en Königsberg y Munich. Amplió estudios de periodismo en la Universidad de Missouri, Estados Unidos. Se doctoró en periodismo en Berlín en 1939. Pecado de juventud es el hecho de que a los 19 años se unió al Partido Nazi y militó activamente, con escritos ideológicos en las publicaciones del momento.

Concluida la guerra mundial, cambió su expresión política y ocultó su pasado. Junto con su marido, el periodista Erich Peter Neumann, fundó en 1947 el Institut Demoskopie Allensbach, dedicado al análisis demoscópico y que ha tenido un papel relevante en la evolución de la política alemana, en particular por sus encuestas de opinión para la democracia cristiana germana. En 1961 comenzó su trabajo académico en la Universidad Libre de Berlín y, más tarde, en 1964 se trasladó a la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, donde obtuvo su cátedra de periodismo y fundó el Institut für Publizistik, de la que fue directora hasta 1983. Profesora visitante de las Universidades de Chicago y Munich. Columnista habitual del Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Comenzó a publicar en los años 60's sus trabajos sobre la formación y evolución de la opinión pública, que, dos décadas después, en 1984, se presentó como la teoría de "la espiral del silencio". A través de esta teoría, explicó el funcionamiento de la opinión pública en la sociedad mediática actual. Según Noelle-Neuman, el ciudadano, a la hora de forjar una opinión personal tiene en cuenta la observación de su entorno y, en muchas ocasiones, es capaz de renunciar a su propia creencia para evitar el rechazo social.

Para ella, las corrientes de opinión dominantes o percibidas como vencedoras generan un efecto de atracción que incrementa su fuerza final. Los movimientos de adhesión a las grandes corrientes de opinión son un acto reflejo del sentimiento de protección que confiere la mayoría y el rechazo al aislamiento, al silencio y la exclusión. Es más, quienes se identifican con corrientes que pierden vigencia o no tienen el reconocimiento mayoritario, tratan de ocultar sus opiniones. Los individuos, según Noelle-Neumann, tienen un sentido perceptivo de evaluación del ambiente ideológico, de las modas de opinión y de los valores que constituyen valores mayoritarios y minoritarios.

Es decir que, según su teoría, el individuo, para ser aceptado, tiende a no expresar en público sus opiniones si éstas chocan contra las ideas percibidas como mayoritarias. Por tanto, el miedo al aislamiento produce la adhesión pública a aquellas posturas que más presencia tienen en los medios, y por ende en el espacio público, un fenómeno muchas veces evidente en la política y en la sociedad actual, observable tanto en el ámbito local como en el internacional.

Por tanto, el esfuerzo por controlar a la opinión pública se da fundamentalmente en los medios de comunicación, lo que tiene una clara consecuencia: aquellas organizaciones (partidos políticos, gobiernos, grupos de interés, ONGs y empresas) más hábiles a la hora de influir en la prensa, en la radio y en la televisión tendrán más éxito en la batalla de las ideas y, consecuentemente, sus opiniones serán percibidas como mayoritarias. Ciertamente, son muchos los teóricos de la comunicación política que advierten que, el desarrollo de Internet en los últimos años ha abierto una posible brecha en este esquema, ya que se ha producido una fragmentación de las fuentes de información, los criterios de selección de noticias en la Web que no siempre coinciden con los de los medios tradicionales y, además, la Web 2.0 permite que el ciudadano común tenga a su alcance medios de expresión para sus ideas. Pero sigue siendo válido aún el principio de que quién tiene la habilidad de acceder y moldear la agenda de los grandes medios de comunicación cuenta con una notable ventaja estratégica.

Los críticos de los planteamientos de Noelle-Neumann consideran que su teoría sobre la "espiral del silencio" está fuertemente relacionada con sus propias vivencias políticas y que en su vida, en la que ocultó su pasado nazi, hay una migración y un silencio que expresa el entramado subjetivo en el que basa la reflexión. En todo caso, las ocultaciones y los silencios son, señalan, más probables en los regímenes totalitarios que en aquellos donde la está garantizada la libertad de expresión.

En definitiva, su teoría reafirma (al igual que la teoría de la agenda-setting)  que el papel de los medios es significativo, en la medida que su poder de fijación de la agenda y su papel de habilitador de la presencia o protagonismo de un político determinado contribuye a la percepción social de los climas de opinión mayoritarias o políticamente correctas. El efecto de los medios recobra aquí una importancia mayor a la que habían fijado los sociólogos y comunicólogos norteamericanos de los años 50's y 60's (teorías de los "efectos limitados"). En una suerte de fenomenología mediática -lo que está en los medios existe y lo que queda oculto por ellos no- los medios, a través de sus contenidos, contribuyen a establecer el espacio público de debate y, con ello, el marco en el que se desarrolla la opinión pública. Los silencios de los medios, sus ocultaciones de la realidad, llevan consigo la salida de la escena de aquellos valores y protagonistas que han perdido huella publicada o emitida.

Por último, los efectos de los medios son, a juicio de Noelle-Neumann, acumulativos, de modo que su incidencia en la opinión no es inmediata, sino que se va fraguando y consolidando en función del número de medios que avalen una postura y el tiempo que persistan en una posición. Les dejo, a continuación, unos enlaces para quienes deseen profundizar sobre el tema.

Enlaces de interés:
Wikipedia: Elisabeth Noelle-Neumann
Infoamerica.org
Sobre la Teoría de la Espiral de Silencio
Instituto Allensbach
Mas Consulting España

miércoles, octubre 07, 2009

Nuevamente: Macroencuesta Latinoamericana de Comunicación y Relaciones Públicas

Amigos: el Dr. Juan Carlos Molleda de la Universidad de Florida me acaba de enviar este nuevo link para participar de la investigación sobre RR.PP. en la Macroencuesta Latinoamericana de Comunicación y Relaciones Públicas (LaTam2009).


https://ufljour.qualtrics.com/SE?SID=SV_d0uwwQypbob5tTm&SVID=Prod

No dejen de participar. Un saludo cordial.

Problemas con la Macroencuesta Latinoamericana de Comunicación y Relaciones Públicas

Amigos: parece que el link de la encuesta que publiqué ayer no está funcionando. Ya pedí que me enviaran uno nuevo y lo publicaré apenas me lo envien. Como decía el pensador argentino TuSam "puede fallar". Gracias por su interés en participar.

martes, octubre 06, 2009

Macroencuesta Latinoamericana de Comunicación y Relaciones Públicas


Les copio la invitación a participar en la Macroencuesta Latinoamericana de Comunicación y Relaciones Públicas (LaTam2009) que me hiciera llegar el Dr. Juan Carlos Molleda de la University of Florida, y que estará abierta entre el 1ero y el 30 de octubre de 2009.

El Grupo de Estudios Avanzados en Comunicación de la Facultad de Periodismo y Comunicaciones de la Universidad de Florida y la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid son las instituciones responsables de conducir el mayor estudio realizado hasta el momento sobre el sector de Gestión de las Relaciones Públicas y la Comunicación Corporativa en Latinoamérica. También apoyan el estudio la Universidad de Medellín en Colombia y Universidade Luterana do Brasil.

El objetivo de este proyecto es impulsar el desarrollo de la profesión en Latinoamérica a través del conocimiento sistemático de sus tendencias y evolución. La investigación permitirá la comparación entre regiones de Latinoamérica, así como con Europa, a través de la colaboración con el “European Communication Monitor”, el mayor estudio desarrollado en el continente europeo.

Les animo a participar en esta encuesta que requiere sólo 15 minutos. Todas las respuestas individuales serán tratadas confidencialmente y todos los participantes que así deseen, recibirán un informe de resultados. Es importante que cada uno participe y que invite a sus colegas a participar, para lograr una buena representación de Argentina. Fomentaremos de esta manera el autoconocimiento de la profesión en cada país y la comparación con otros países del subcontinente.

Únanse a la encuesta:
https://ufljour.qualtrics.com/WRQualtricsSurveyEngine?Q_SS=4YKSRJ5UAUBuvbu_d0uwwQypbob5tTm&SVID=Prod
Por favor, corte y pegue el enlace en su buscador de Internet en caso de que no se active automáticamente.

lunes, septiembre 21, 2009

Las empresas ya recurren a redes sociales para chequear CVs

Interesante nota del pasado 19/09/2009 del diario Perfil, Pág. 31/Sección: Ciencia; indispensable leerla quienes participan de las redes sociales.

Cuidado con las redes sociales si se busca trabajo: según una encuesta de Bumeran, sobre casi 900 empresas argentinas, el 42% de los responsables de RR.HH. reconoció usarlas para saber más sobre la gente a la que entrevista. Y el 27% de ellos dijo haber descartado gente por motivos como mentir en el CV o hablar mal de ex jefes.

El auge en el uso de redes sociales en el mundo es explosivo, y la Argentina no es la excepción. Los clubes digitales hoy influyen en el ocio, en las relaciones y, ahora también, en el mercado laboral. Esto explica algunos datos de la flamante encuesta realizada por Bumeran, compañía especializada en el reclutamiento on line de personal: el 42% de los responsables de Recursos Humanos de casi 900 empresas criollas afirmó que "las redes sociales (ya) impactan en las búsquedas de trabajo".

Según le dijo a PERFIL Nicolás Tejerina, CEO de Bumeran, "este fenómeno es lógico porque de los 172 millones de usuarios de Internet en América latina, el 49% es miembro de una red social. Y los reclutadores seguimos esa tendencia, buscando donde va el talento". Por lo tanto, los grupos de afinidad, las recomendaciones de pares y los contactos son cada vez más utilizados para completar la información de un currículum vítae.

Estas técnicas no se usan tanto para los cargos básicos como para puestos gerenciales. Aunque es una tendencia en pleno crecimiento. "En la Argentina, en 2008, apenas el 10% de los reclutadores recurría a las redes y hoy es el 40%. En EE.UU. supera el 50% y es un fenómeno imparable", graficó Tejerina.

Claro que consultar el perfil on line de un candidato puede generar problemas. "Si bien el 70% de una decisión laboral depende de la entrevista, el llegar a tenerla es la clave, y ahí es donde interviene la información recopilada de las redes. Cuando preguntamos a los encuestados si habían descartado algún candidato por su perfil digital, el 27% respondió que sí", recordó Tejerina. "Esto no es menor, y nos lleva a pensar cómo cuidar nuestro perfil on line, porque dejamos huellas indelebles".

¿Qué motivos llevan a descartar un candidato por sus antecedentes digitales? "Sobre todo, descubrir que mintió en su CV o hablar mal de ex empleadores y ex compañeros", respondió Tejerina.

Casos. Tatiana Ehrman, gerenta corporativa de Empleos de MercadoLibre, dijo a este diario que "cuando tenemos candidatos, buscamos datos complementarios en las redes como parte del procedimiento". Pero aclaró que "lo que encontramos allí no es decisivo, sino un elemento más. Tratamos de separar lo profesional y lo personal".

En cambio, Andrés Tamburi, jefe de Prensa de ESET, compañía especializada en seguridad informática, respondió que "por ahora no analizamos lo que hace un postulante en el mundo on line porque no nos interesa su vida personal sino sus conocimientos". Algo similar sumó Claudia Alderete, digital strategist de la agencia de relaciones públicas Burson-Marsteller, aunque reconoció que "sabemos que Internet plantea nuevos límites entre la vida privada y pública. Tenemos en cuenta que, todavía, la gente no piensa cómo impacta su actitud en la red sobre su futuro".

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Lo que hay que saber

Nicolás Tejerina, CEO de Bumeran, sugirió algunas claves para "cuidar" la huella on line personal.

* No mentir al confeccionar el CV, porque es fácil corroborar esos datos en Internet. Hay que ser consistente con la información.
* Ser consciente de lo que se publica y restringir el acceso a los perfiles de Twitter, LinkedIN, FB.
* No publicar fotos ofensivas.
* No participar en foros discriminatorios o que puedan ser mal interpretados (hasta un chiste de fútbol puede ser fuente de malos entendidos).
* No compartir información confidencial de compañeros de trabajo o empleadores.

Por Enrique Garabetyan

lunes, abril 30, 2007

La ‘comentocracia’ versus la ‘encuestocracia’

Por Manuel Mora y Araujo
(Argentina - 30/04/2007 - El Cronista - Pág. 15/Sección: Opinión)

Comentaristas políticos y encargados de realizar encuestas -llamados coloquialmente ‘encuestadores’- suelen ser sospechados de favorecer a algún sector en particular, y además compiten entre ellos. Un espíritu más cooperativo entre ambos grupos beneficiaría al público, y aportaría a la credibilidad de lo que están ofreciendo

Es bastante común desde hace algún tiempo en los análisis políticos difundidos en los medios de prensa que ellos contengan comentarios descalificatorios de las encuestas de opinión, de algunas o de todas. Cuando se descalifica a algunas, habitualmente se sugiere o se plantea explícitamente que son las pagadas por el Gobierno; el argumento es que puesto que esas encuestas arrojan resultados más favorables al Gobierno que otras, entonces debe inferirse que están pagadas por el Gobierno. No pocas veces, el argumento es vicioso: se atribuye a una encuesta que está pagada por el Gobierno no porque se disponga de dicha información sino porque sus resultados lo favorecen. Cuando se descalifica a todas las encuestas, no es exagerado afirmar que es porque todas las encuestas muestran números favorables al Gobierno; ahí deja de haber encuestas pagadas o no por el Gobierno, son todas de la misma clase.

La idea de que las encuestas son extremadamente influyentes en la opinión pública y que eso es algo negativo para la calidad de la vida política es muy universal. En todas partes hay críticos que cuestionan la validez del método de la encuesta por muestreo. Y hay quienes, sin llegar hasta allí, expresan preocupación por el efecto maligno de la difusión de encuestas a través de la prensa; piensan que los resultados de las elecciones, la imagen de los gobiernos y de los dirigentes políticos y, en general, las opiniones de la gente y sus preferencias son en medida importante influenciadas y moldeadas por las encuestas.

En la Argentina de nuestros días esa idea subyace a los comentarios descalificadotes de las encuestas, pero a ella se agrega la suspicacia frecuente de que no solo son perniciosamente influyentes sino que además son mentirosas, ‘truchas’.

Los ‘encuestadores’ – como se llama coloquialmente a los especialistas que dirigen la ejecución de encuestas – tienen una visión más ingenua. Piensan que la gente opina lo que opina, prefiere lo que prefiere y juzga lo que juzga, y que las encuestas reflejan ese estado de las opiniones y las preferencias, pero no las forman. Son muy escasos los encuestadores que piensan que los resultados de sus trabajos modifican en grado significativo las opiniones de la gente o sus intenciones de voto.

Al conjunto de los analistas políticos se está dando en llamarlos la ‘comentocracia’ -creo que fue el mexicano Jorge Castañeda quien acuñó esa expresión-. Al conjunto de los que hacen encuestas la gente normalmente los llama los ‘encuestadores’, pero bien les valdría ser bautizados como la ‘encuestocracia’. A unos y a otros, muchísima gente, y en particular muchísimos dirigentes políticos, les atribuye un enorme poder. Pero desde hace un tiempo es raro percibir algún tipo de colusión oligopólica entre estos dos grupos de poder; más bien parecen estar en competencia. A lo sumo, existen algunas superposiciones porque existen personas que forman parte de las dos clases, son encuestadores y también comentaristas (quien esto escribe es un ejemplo de ello). Y se han dado casos de comentaristas que intentaron incursionar en la producción de encuestas (a menudo con muy malos resultados).

La comentocracia tampoco está exenta de sospechas. Muchas personas piensan que los comentaristas disfrazan sus propias preferencias bajo el ropaje de los análisis y que buscan influir en las opiniones de la gente. Desde la encuestocracia, se suele señalar que no pocas veces los comentaristas se equivocan en sus pronósticos, los cuales carecen de bases estadísticas. Y que no siempre son neutros; el consultor Jaime Durán -quien es también un analista-dijo en un reciente congreso de expertos en Colonia que "cuando se habla de temas electorales incluso los intelectuales más sofisticados pierden la cabeza porque suelen ser más militantes que la gente común".
El público valora los aportes de unos y de otros, de los comentaristas y de los encuestadores (las mismas encuestas son elocuentes al respecto). Casi siempre, las críticas a ellos son realmente infundadas. Un espíritu más cooperativo entre ambos grupos beneficiaría al público, los alimentaría en mayor medida a ambos y aportaría a la credibilidad de lo que están ofreciendo.



Manuel Mora y Araujo es uno de los más importantes analistas políticos de la Argentina. Director de Ipsos-Mora y Araujo

Pegado de
http://www.reporteinformativo.com.ar/Web5/nota.aspx?idposicion=1&idnota=39725506¤tpage=0&contextkey=c3f89b9f-d913-4c22-ac3b-4a21dbef3869

viernes, mayo 12, 2006

Democracia y encuestas de opinión


Federico Rey Lennon es coautor, junto con Alejandro Piscitelli Murphy, del “Pequeño manual de encuestas de opinión pública”; La Crujía, (2004), 2° reimpresión, 2005.

En las actuales democracias, las encuestas de opinión se han convertido en una suerte de oráculo que políticos, periodistas y organizaciones de toda clase auscultan con reverencia. Ahora bien, existen una serie de repercusiones sociopolíticas profundas de las encuestas a las que pasaré revista.
1. Pesimismo democrático: Las encuestas están contribuyendo ha acrecentar el pesimismo de pensar que no vale la pena discutir nada, ya que la gente votará siempre en función de sus intereses y no variará su postura. Es evidente que políticos, periodistas y público en general a menudo asumen los resultados de las encuestas como preferencias inamovibles, estableciéndose una comunicación política resignada, determinista. Pero el pueblo es capaz y libre de cambiar sus opiniones, puede ser persuadido y también está abierto a la educación política.
2. Fomento del populismo: El incremento de las políticas populistas en los países democráticos guarda estrecha relación con la obsesión por las encuestas. Subir o bajar puntos en el “barómetro de popularidad” es considerado como un auténtico éxito o fracaso político. Los medios de comunicación se extienden en el comentario de estas cifras y los políticos modifican sus declaraciones y actuaciones en función de cómo les vaya en estos barómetros. Obviamente, la tentación es la política populista y el cortoplacismo.
3. El efecto de “agenda”: Porque conocer que la opinión pública centra su atención en una cuestión contribuye a que esa misma opinión, como en un espejo, se reafirme e incremente tal impresión. La comunicación política sufre así una fuerte supeditación temática a los asuntos que hayan sido seleccionados como punto de mira de las encuestas. Una especie de “tiranía de los encuestólogos”.
4. Banalización de las campañas electorales: Sólo interesa mostrar, como en una “carrera de caballos”, quién va primero en la campaña, quién segundo, etc.; o como marcha la imagen del presidente esta semana. En el mediano plazo, este efecto tiende a generar mayor grado de desinterés en la política.

En síntesis, las encuestas, a pesar de sus limitaciones, permiten una retroalimentación entre los gobernantes y los ciudadanos que difícilmente pueda darse a través de otros instrumentos. Pero, asimismo, vale recordar que el respeto de un Presidente por sus electores no se da en aquellos que se limitan a cambiar frívolamente de política en función del capricho de las encuestas, sino en aquellos que quieren conocer a través de éstas el sentimiento popular, para luego incrementar la explicación razonada de sus medidas de gobierno y objetivos políticos. Porque como decía un viejo refrán navarro: “Por cada mil ignorantes hay un sólo tonto”.

martes, septiembre 20, 2005

Los virus de la democracia

Me pareció interesante reproducir este artículo de Rodeiro, vale la pena. Saludos FRL.

Los virus de la democracia
Por Luis Rodeiro (La voz del Interior, Córdoba)

Intelectuales que han dedicado muchos años de su vida al estudio de este sistema político, como los italianos Bobbio, Sartori o más recientemente Agamben, se preguntan sobre el futuro de la democracia y hacen referencia a muchos virus que ponen un signo de interrogante sobre su lozanía y perdurabilidad. A ellos se suman el portugués y premio Nobel de Literatura, José Saramago, o el pensador francés Alain Badiou.
Los 21 años de democracia en el país bien valen para reflexionar, a la luz de sus pensamientos y de nuestra realidad.

El virus de la desigualdad
Son muchos los pensadores que afirman lo que todos conocemos: el drama mayor de las democracias, para que éstas no sean sólo expresión del interjuego de máquinas electorales, es la desigualdad hiriente, la exclusión social y ciudadana, la falta de acceso a los derechos fundamentales por gran parte de la sociedad. Si bien es cierto, no es un virus novedoso, su importancia es cada vez mayor porque la desocupación, la miseria y el hambre han crecido en el mundo en forma descomunal.
El francés Alain Badiou no duda en señalar que la gran cuestión política contemporánea es la igualdad. “Si no hay una política sobre este problema, tendremos –ya tenemos– grandes violencias, injusticias y egoísmo”. Con esos contravalores, es obvio que no se puede construir una democracia viva, una República de iguales. En nuestro país, los 14 millones de pobres, a los que la democracia les tiene reservada sólo la represión, que están fuera de la ley, que en el mejor de los casos el Estado les “tira algo” de la manera más indigna y despreciativa, no puede ser la base de una construcción democrática.Sin duda, la democracia como sistema, como forma de resolución de las contradicciones, como forma política de gobierno, camina hacia su derrota, si no es capaz de plantearse profundamente la democratización de la economía. Las primeras 100 empresas aumentaron sus ganancias en 47 por ciento en el último año y, dentro de ellas, las primeras 10 lo hicieron en 300 por ciento. La democracia no admite ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Libertad, Fraternidad e Igualdad, decían los franceses de la Revolución.

El virus de la videocracia
Giovanni Sartori, un anciano respetable que junto al ya desaparecido Norberto Bobbio ha dedicado toda su vida al estudio de la democracia, nos advierte que la teoría democrática “no anda demasiado bien”. Para el pensador italiano, las ideas son sustanciales al sistema, pero éstas en la cruda realidad presente “están bajo sospecha”.En primer lugar, porque las ideas fueron sustituidas por las ideologías, es decir, en la caracterización de Sartori, en “ideas fosilizadas, repetidas mecánicamente sin ser pensadas por nadie”. Los pensadores devienen en ideólogos, perdiendo la capacidad crítica, la libertad de creación, para pensar sólo al servicio de una supuesta verdad revelada. Para diferenciarlos, precisamente, de los pensadores, José Isaacson los llamaba burócratas del pensamiento.Pero también porque en la cultura contemporánea, las ideas fueron debilitadas –sostiene Sartori– y devastadas por un crescendo ensordecedor de inculturas. Las democracias actuales, limitadas a un simple ejercicio electoral, se realizan como definía Albert Dicey, como “gobiernos de opinión”. Y el maestro italiano nos recuerda la distinción entre ideas, capaces de vitalizar la construcción cotidiana de la democracia, y la mera opinión que es doxa, no es episteme, no es saber. Para hacerlo más claro, Sartori habla de que las opiniones son “ideas ligeras”, que no deben ser probadas.
La democracia en toda su dimensión, en la tesitura del maestro, necesita sabios, pero la mera democracia electoral, no. Requiere de un “público que tenga opiniones”. Y es aquí donde precisamente aparece el virus de la videocracia, que plantea en profundidad de cómo se forma ese opinión pública.
No se trata de denostarla, ya que además de las ideas que ayudan a la invención diaria de la democracia, la opinión pública también debe servir para alimentar y sostenerla. El requisito para que ello ocurra es que esa opinión pueda generarse con grandes dosis de autonomía, de formación endógena.Para Sartori, “desde el advenimiento del bombardeo de los medios masivos y precisamente de la televisión, la opinión pública ha pasado a ser cada vez más video-dirigida y por ende hétero-dirigida, es decir dirigida por otro”.
Su conclusión es clara: “Así desaparece la opinión pública, queda sólo la opinión en el público”. Si miramos nuestra propia realidad, veremos cómo en la temática de la inseguridad, manejada por los grandes grupos económicos, los grandes monopolios televisivos, determinaron una opinión pública que concluyó con el dictado de leyes represivas y solicitudes de “tolerancia cero”, donde lo que faltan son esas ideas que para Sartori son fundamentales al desarrollo democrático.

El virus de las encuestas
Estrechamente vinculado al planteo de Sartori, el autor de Pequeño manual de encuestas, Federico Rey Lennon, expresa que éstas estimulan el “pesimismo democrático”. Las preguntas inmediatas sobre estados de ánimo, dan como resultado la convicción de que nada cambiará, porque la gente reacciona desde sus intereses, despegada de una conciencia de “bien común”.
Para Rey Lennon, tienen otra característica que debilita el desarrollo democrático, ya que favorece las políticas populistas, en su sentido demagógico, o sea de popularidad. Para un líder político, el ejercicio de la democracia contemporánea, lo hace jugar permanentemente en lo que él llama el “barómetro de popularidad”, ya que al subir o bajar puntos en ese ranking se lo relaciona directamente con su éxito o su fracaso como tal.
Aferrados a ese “cortoplacismo”, los políticos cambian declaraciones, intensifican actuaciones y se mueven en una democracia ficticia, incapaz de resolver los problemas de fondo, ese campo donde las ideas, el pensamiento crítico, se torna esencial.Por último, en los considerandos de Rey Lennon hay otro elemento que convierte al excesivo culto de la encuesta en un instrumento que tiene el efecto de establecer al político la “agenda” de su acción pública: “porque conocer que la opinión pública centra su atención en una cuestión contribuye a que esa misma opinión se reafirme”.
A la supeditación mediática de Sartori como un malestar para la democracia, debe agregarse entonces como muy cercano el virus de la “tiranía de los encuestólogos”.

El virus de la excepcionalidad
Otro italiano, Giorgio Agamben, nos acerca otra preocupación sobre el estado de la democracia: la mayoría de los gobiernos –explica en una entrevista anunciando un libro sobre el tema– adoptan en forma duradera y estable medidas de excepción, que por definición deberían ser provisionales, pero que son moneda corriente.
La historia de los argentinos de los últimos años está plagada de acciones gubernamentales, legislativas y judiciales que son expresión de “excepcionalidad”. Este hecho que nos parece tan nuestro, para Agamben es una “forma paradigmática de gobierno” en el mundo, que tiene su aparición y su conversión en regla en el siglo 20 y que continúa creando permanentemente una especie de “limbo legal”, en el que se suspende el Estado de derecho. Ello explica leyes especiales, reelecciones, “corralitos” financieros, delegación de poderes del Legislativo al Ejecutivo, tendencia manifiesta a la política de superpoderes, etcétera.

El virus de la decisión concentrada
El gran escritor portugués y premio Nobel de Literatura, José Saramago, no vacila en declarar que la democracia está herida de muerte. Y a esa crítica la realiza desde su condición de ciudadano y de la sensación de que, como tales, no tenemos importancia alguna en el funcionamiento de la sociedad. El análisis es categórico: según Saramago, tenemos la posibilidad de elegir a nuestros representantes, base del sistema, pero cada vez tenemos menos “capacidad para cambiar la dirección del país”. Y la limitación surge de la propia organización democrática, cuya teoría y práctica dista años luz de una triste realidad: “el poder actual es el económico”.Para el autor de El Evangelio según Jesucristo, pasa a ser una retórica cansadora la vieja afirmación de que la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, porque las decisiones son tomadas por un grupo minúsculo que ostenta el poder económico. La democracia se ha tornado en plutocracia, define el escritor.Este análisis no dista mucho de nuestra experiencia. El modelo económico neoliberal, en su etapa más salvaje, fue impuesto por el menemismo tras un inobjetable triunfo electoral con parámetros políticos y económicos totalmente opuestos, abrevados en las antiguas banderas peronistas. La Alianza, cuyas figuras centrales fueron De la Rúa y Álvarez, triunfó electoralmente prometiendo un cambio profundo de dicho modelo, que no obstante siguió vigente y que concluyó convocando a uno de sus creadores para una imposible desarticulación. Como bien dice Saramago, los gobernantes concluyen siendo los representantes políticos del poder económico. Para exigir el cambio, para demostrar la hartura de la sociedad con el modelo neoliberal, el pueblo debió ganar la calle, por fuera de los resortes del sistema, protagonizar los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y plantar una consigna literalmente imposible de ser cumplida, pero simbólicamente muy rica desde lo político: ¡Que se vayan todos!.
Cuando la reacción popular, espontánea e inorgánica, volvió a su cauce en el sistema, la sociedad no encontró su representación. Tan es así, que Menem triunfa en la primera vuelta electoral y quien finalmente sería consagrado presidente obtiene tan sólo el 22 por ciento de los votos. Si bien Kirchner supo escuchar en parte a la sociedad y procedió a cambios importantes en la política del Estado, la realidad indica que ese poder del que se queja Saramago sigue en la misma manos, imponiendo los límites de sus propios intereses. No hay cambios significativos en la redistribución del ingreso, prosigue el alto grado de concentración del mercado, no se insinúan cambios en el injusto sistema impositivo, etcétera.
Con estas ideas, Saramago escribe su Ensayo sobre la lucidez, donde la salida se produce por una creciente toma de conciencia de los ciudadanos que en la consulta electoral dan una victoria tan contundente al voto en blanco, que desencadena una verdadera explosión, una crisis profunda en el poder. Es decir, más allá del voto en blanco, en una toma de conciencia de la ciudadanía, que desemboca en organización y que sigue siendo una deuda de la democracia argentina.