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miércoles, abril 27, 2016

Crónicas de una Argentina Posible


Desde hace un mes estoy colaborando con la publicación chilena: Chile B Realidades en Perspectiva
Allí cada 15 días trato de explicar lo que nos pasa. Los invito a leerlo.


Crónicas de una Argentina posible

Publicado originalmente el 26 abril 2016 en CHILE B - Realidades en Perspectiva

La semana pasada, Argentina dio pasos gigantescos hacia su re-inserción en la economía mundial: luego de una década de default se pagó a los acreedores externos, los “Fondos Buitres”, y se lanzaron nuevamente y de manera exitosa bonos del tesoro. Ambos logros, capitaneados por el Ministro Prat Gay, fueron considerados un triunfo por propios y ajenos.

En medio de tan buenas noticias en el frente externo, hacia el interior del país las cosas no parecen estar tan ordenadas. La inflación no cesa y abril cerrará nuevamente con aumento de precios. Un dato clave, la Universidad Católica Argentina advierte que la mitad de la población sufre algún tipo de carencias.

Asimismo, la agenda informativa se ha judicializado. Las noticias más relevantes dan cuenta del avance diario de los juicios a ex funcionarios kirchneristas, pero también del affaire de los Panamá Papers. Gran parte del empresariado está envuelto en este desaguisado –crear empresas offshore formaba parte de su modus operandi- incluyendo a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al Presidente Mauricio Macri.

En este mismo sentido, mucha de las figuras importantes del gobierno provienen del ámbito empresarial y, por ende, aparecen vinculadas a empresas offshore. Un ejemplo notable es el del secretario legal y técnico de la presidencia, Pablo Clusellas, hombre de confianza del Presidente y hombre de consulta del estudio jurídico panameño Mossack Fonseca.

Cierto es que tener una sociedad offshore no es por sí mismo un delito. Lo ilegal no es poseer una offshore, sino el engaño. Pero la prensa, inducida por la oposición, ha puesto a todos en la misma bolsa de la ilegalidad.

Mientras tanto, como en el montaje en paralelo de las películas de acción, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner sigue moviendo sus fichas. Rodeada de militantes se reunió con “sus” Intendentes y Senadores y, además, visitó un barrio carenciado donde mantuvo una amena charla con un grupo de “curas villeros”, un particular modo de enviar un mensaje al Papa Francisco. Si bien, algunos faltaron a la cita, ella conserva poder de convocatoria que seguramente se hará sentir aún más si la inflación no cede y el salario se deteriora en los próximos meses.

Y todo este affaire de Panamá seguramente continuará, avivado por los militantes y líderes kirchneristas, que en este punto utilizan la retórica de ensuciar al partido gobernante por aquello de que si todos tenemos manchas, ¿Qué tiene de malo ser un jaguar más en la selva?



Federico Rey Lennon

Buenos Aires, Argentina.

domingo, octubre 14, 2012

Jóvenes y política


Lo leí hoy en Urgente 24 y me parece una entrevista muy interesante sobre la participación política juvenil en general y en particular en la Argentina.
Espero les guste.



por EDUARDO BLAUSTEIN
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Miradas Al Sur). Director de Le Monde Diplomatique en su edición para el Cono Sur, politólogo, columnista de Página/12, José Natanson acaba de publicar ¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política? De los indignados a La Cámpora (Debate). El libro analiza la emergencia de los nuevos movimientos juveniles en geografías y culturas aparentemente tan distintas como las de los países árabes, España o la Argentina. Es un ensayo ágil, a la vez ameno y complejo, que se lee como si se surfeara sobre las olas de la globalización y del impacto de las nuevas tecnologías. Pero también sobre los abismos que separan las oportunidades que dan la educación masiva o el acceso a internet de los problemas del desempleo estructural y la súper explotación laboral. En esta entrevista, Natanson se explaya sobre las razones profundas de la repolitización de amplios sectores de la juventud argentina y de lo que entiende como límites y potencialidades de la juventud kirchnerista, particularmente La Cámpora. Para Natanson, el desafío de esa agrupación debería ser aportar “energía desafiante, creatividad, innovación”. Y dice: “La defensa del kichnerismo no puede ser todo”.
–¿Qué hay de común o de continuidad entre un pibe de La Cámpora, uno de la primavera árabe y un indignado español?
–Básicamente, una activación política que hace diez o veinte años no estaba. Los jóvenes españoles eran considerados apáticos y conformistas, los jóvenes árabes sólo eran vistos por los medios occidentales en su calidad de terroristas potenciales, los estudiantes chilenos como consumistas, acá lo mismo. Pero, de repente, en dos o tres años, todos se movilizan. Y cuando un fenómeno ocurre en lugares tan diferentes prácticamente al mismo tiempo, creo que vale la pena, casi como una obligación analítica, buscar una causa más general. Y yo en ese sentido veo una brecha: por un lado, jóvenes cada vez más educados, porque los sistemas educativos avanzaron en todo el mundo, el analfabetismo desapareció o casi lo hizo en muchos lugares, jóvenes con acceso a una cantidad enorme de información, cultura, modos de vida diferentes, por las nuevas tecnologías, internet, los celulares, las redes, etc. Al mismo tiempo, tienen muchas dificultades para insertarse en sistemas laborales precarios, flexibilizados, de empleo basura. Es algo totalmente nuevo en la historia: por primera vez los jóvenes saben cosas, y saben hacer cosas, que los adultos no. Por eso es buena la publicidad del Anses del nieto enseñándole al abuelo a usar la computadora. Pero, al mismo tiempo, son jóvenes que en muchos casos van a vivir peor que sus padres, también por primera vez, en sociedades con una historia de movilidad social ascendente como la nuestra o las europeas. Esto crea una distancia entre las posibilidades de los jóvenes y las oportunidades reales, que se traduce en malestar, desencanto, bronca. Y, ahora, en algunos casos, en una repolitización. Lo notable es que en casi todos los casos los jóvenes construyen movimientos antipoder, y en la Argentina no, la juventud kirchnerista es propoder. Pero entonces yo digo que, a diferencia de lo que pasa en Medio Oriente, España o Chile, donde hay una identificación entre poder económico y poder político de derecha, acá el kirchnerismo tensiona la relación con los poderes económicos, mediáticos o corporativos. Es de algún modo un movimiento antipoder. Y me parece que eso es lo que conmueve a los jóvenes.

–Su libro cuestiona cierta interpretación relativamente dominante según la cual La Cámpora es una creación del poder, “desde arriba”. ¿Cuál es su visión al respecto? Por un lado habla de un proceso histórico alimentado “desde abajo” y, luego sí, de un fuerte papel del Estado en la consolidación de la agrupación.

–Es que La Campora nace en 2001 o incluso antes. Eso que yo describía en la respuesta anterior, los jóvenes que estallan, es la realidad de la Argentina de 2001. En los ’90, en pleno menemismo, nacen algunos núcleos juveniles de resistencia al neoliberalismo. En el movimiento de derechos humanos se produce esa enorme novedad que es Hijos, en la línea filiatoria de Madres y Abuelas, con esa otra gran novedad que es el escrache. Surgen los movimientos piqueteros, que nacen en el barrio, en el territorio, que en un contexto de desindustrialización, fragmentación social, etc., se va convirtiendo en el gran organizador de la vida política de los sectores populares. En la clase media vemos el surgimiento de las agrupaciones de la izquierda independiente en las universidades públicas, TNT, El Mate, NBI. Aparece el Movimiento 501, que en su momento pasó como una cosa simpática y nada más. Bueno, todo eso confluye en 2001, en los estallidos de diciembre, cuando, en un contexto de mucha antipolítica, se produce una repolitización de muchos sectores de la juventud. Ésa es la paradoja de diciembre. Y también una novedad que es el diálogo, transitorio pero diálogo al fin, entre Capital y Conurbano. Los movimientos piqueteros por primera vez se mueven masivamente a la Capital, se ubican en el centro, geográfico y simbólico, de la Argentina. Y al mismo tiempo, jóvenes de clase media se acercan a la política y toman contacto con la realidad de los sectores populares. La metáfora de ese movimiento de ida y vuelta son los traslados por los puentes que unen, o separan, según cómo se mire, Capital y Conurbano. Por eso no es casual que sea en un puente el lugar donde se produce el momento más impactante de ese ciclo, que es la muerte de Kosteki y Santillán, que no casualmente son jóvenes.
–Y luego llega la novedad kirchnerista…
–Entonces llega Kirchner con su primer año de gobierno, la política de derechos humanos, la deuda, la Corte Suprema. Eso, de alguna forma conmueve a una parte de esos jóvenes políticamente despiertos. Y yo creo que Kirchner, a pura intuición, entiende que algo pasa ahí, entre los jóvenes. Entonces hace lo que hace el kirchnerismo cuando ve que algo, una corriente política, una idea, un sector, lo que sea, le sirve. Puede ser la ley de medios, los movimientos de defensa de la minorías sexuales, lo que sea, el kirchnerismo lo toma, se lo apropia en el buen sentido, y pone atrás todo el peso de su voluntad, los recursos del Estado. Por eso, yo digo que la juventud kirchnerista no es un invento de Kirchner, sino un movimiento que surge desde abajo y luego es capturado y amplificado desde arriba.
–También impugna el hecho de que se tracen paralelismos entre la militancia juvenil setentista y La Cámpora. En cambio, opta por hacer una comparación más cercana, con la experiencia de la Coordinadora radical. ¿Por qué esa comparación y qué conclusiones saca de ella?
–Sí, yo soy muy crítico de eso, no porque no crea que no haya cosas para reivindicar de esa época, de los ’70, sino porque me parece que es comparar peras con manzanas. En los ’70, la democracia no era la base del juego político, el poder militar estaba activo, la violencia era una parte natural, bastante aceptada, de la pelea política, el peronismo a veces estaba proscripto, había una utopía revolucionaria que funcionaba como horizonte para muchos. Nada que ver con lo que pasa hoy, que hay democracia, elecciones, pluralismo de partidos, libertades civiles, capitalismo hasta en China. Por eso, cuando escucho por ejemplo la consigna “la vida por Cristina” me parece fuera de foco. La vida no: sí, si quieren, el compromiso, la pasión, el tiempo, lo que sea, pero la vida no.
–¿Y por qué el paralelismo con la Coordinadora?
–Para mí es más pertinente, aunque yo sé que a veces no gusta, porque se trata de dos agrupaciones juveniles que funcionan al interior de movimientos progresistas (para mí el alfonsinismo, sobre todo al principio, lo fue), que vienen a renovar los partidos tradicionales (la UCR y el PJ) después de décadas de hegemonía conservadora (balbinista y menemista), que emprenden reformas profundas, con liderazgos enérgicos. Obviamente, hay diferencias, pero si hay que comparar yo creo que es más adecuado pensar la Coordinadora, que tenía que discutir cómo gestionar el Estado o ganar elecciones, cómo compatibilizar gobernabilidad económica con cambio, o alianzas con sectores incómodos con valores, cosas similares a las que hoy debate La Cámpora. Montoneros, en cambio, discutía si pasaban o no a la clandestinidad o dónde podían esconder los fierros.
–También señala algunos riesgos que corre la agrupación, como la necesidad de amoldarse a las lógicas del Estado que pueden ser conservadoras, “realistas”, verticales. O la ausencia de una agenda transformadora pese a que se trata de una agrupación juvenil…
–Sí, yo ahí veo un riesgo. La Coordinadora terminó mal porque cuando llegó a altos cargos del Estado, más o menos como los que tiene hoy La Cámpora, se amodorró en la lógica de la administración, atenazada por la realpolitik. Eran chicos brillantes, la mayoría honestos y bien intencionados, y se fueron apagando en una agonía parlamentaria gris. Esa energía desafiante, esa creatividad e innovación, que debería ser, a mi juicio, el aporte de los jóvenes a la política, la Coordinadora lo perdió. Por eso digo que La Cámpora tiene que leer esa experiencia, y que el riesgo no es terminar como Firmenich, sino como el Changui Cáceres. Yo sé que es difícil. La Coordinadora nunca pudo trascender la figura de Alfonsín, no supo construir el post-alfonsinismo. Poniéndonos psicoanalíticos podríamos decir que no pudo matar simbólicamente al padre, que es lo que hay que hacer para pegar al salto a la adultez, y terminó mal. Ése es el principal riesgo de la juventud kirchnerista. Insisto con que es difícil.
–A la vez, las juventudes se supone que expresan cierto tipo de kirchnerismo de paladar negro…
–Por un lado, los jóvenes kirchneristas están obligados a ser el corazón ideológico de un gobierno que se sostiene en base a una serie de alianzas heterogéneas, muchas oportunistas, con gobernadores conservadores, intendentes dudosos, etc. Y al mismo tiempo esa exigencia de lealtad, para usar una palabra que no me gusta, corre el riesgo de ahogar cualquier energía desafiante. Es una tensión complicada de administrar. Creo que una forma de salir de ahí es elaborar e impulsar una agenda propia, pero hasta el momento yo no la veo. ¿Qué le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo? Ésa es para mí la pregunta clave. ¿Presencia territorial? Perfecto, pero eso está también en los gobernadores, los intendentes, los sindicatos. ¿Funcionarios? Buenísimo, de hecho algunos muy buenos vienen de ahí, pero también hay en los Estados provinciales, la academia, incluso en los medios. El aporte de La Cámpora no puede limitarse a la energía militante o los buenos gestores. Tiene que haber algo más, que es justamente lo que yo no veo.

–El libro no pretende ser de investigación periodística, sino más bien analítico. Aun así, antes o durante la escritura del libro, ¿le interesó hablar con referentes de la agrupación?
–Yo lo veo como un ensayo político. Hablé con algunos dirigentes, tengo amigos en diferentes lugares, también con los grupos que capaz no están en el Gobierno o en el Congreso sino en los medios, en el territorio. Pero no hice una investigación exhaustiva porque no me interesaba tanto saber si tienen 20 ó 30 unidades básicas, si tal se peleó con tal, sino más bien entender y pensar el movimiento desde el punto de vista histórico, de comparación global, etc.
–En el funcionamiento de La Cámpora parece haber una suerte de mística de la clandestinidad, llamativa en tiempos democráticos. No es fácil hablar públicamente con sus referentes. ¿Cómo interpreta esa cultura? ¿De dónde cree que viene? 
–Eso es totalmente cierto y es algo que no termino de entender. Yo entiendo la idea de no sumarse a la lógica de los grandes medios, no comprar ciegamente sus agendas, de priorizar la construcción territorial. Me parece perfecto. Pero también creo que en sociedades democráticas el debate público, la discusión abierta son fundamentales. Porque es a partir de eso que también se construyen los sujetos políticos. Creo que hay una lógica vertical, cerrada, de concentración de las decisiones, que es propia del kirchnerismo, y que eso se ha contagiado a la juventud.
–En los capítulos “argentinos” sobre los nuevos fenómenos juveniles establece una clara distinción acerca de las diferencias y desigualdades que median entre ser un joven de clase media o uno del conurbano profundo. Pero no se mete demasiado en los fenómenos de repolitización que se registran, ya sea entre nuevos trabajadores jóvenes o militantes de movimientos sociales. ¿La Cámpora tiene inserción en esos espacios?
–Lo que yo trato de hacer es un retrato para señalar que lo que definimos como juventud en realidad es algo bastante heterogéneo. Por un lado, jóvenes de clase media, que estudian muchos años, se casan tarde, tienen pocos hijos, tienen consumos culturales como podrían tener jóvenes de San Pablo o Nueva York, viajan de mochileros. Y, por otro lado, los jóvenes de los sectores populares, con un ciclo de vida más acelerado, se casan antes, tienen que salir a trabajar pronto, viven más atados al barrio, a la comunidad. Creo que La Cámpora tiene inserción en ambos espacios y que eso es una gran ventaja y una diferencia importante. El PRO, por ejemplo, tiene un sector juvenil que lo acompaña proveniente de la clase media, muchos jóvenes que pasaron por las ONG tecnocráticas surgidas en los ’90, tipo Cippec, que es también para mí una forma de militancia. La Cámpora tiene jóvenes de esos sectores pero tiene también presencia en barrios, en villas, mucho trabajo social. Es algo que se hace lentamente, de a poco, pero que se va haciendo. Y tiene diálogo o articulación con el Evita, Kolina, etc. Todo eso es la juventud kirchnerista. Respecto de los sectores sindicales, la inserción es menor. Los sindicatos funcionan con otra lógica: son menos versátiles, más difíciles de penetrar, muy reactivos en general a cualquier esfuerzo de renovación.
–Tampoco menciona una figura interesante, la de Facundo Moyano. ¿Cómo lo describiría, en sus posturas o su discurso, en el contexto de los procesos de repolitización?
–Coincido en que es una figura interesante, con un discurso muy articulado, que mostró en su momento posiciones inteligentes, de defensa de los intereses de los trabajadores pero de comprensión también de las necesidades más amplias del Gobierno. Quedó preso de la pelea Moyano-Gobierno, y me parece una lástima porque ahí estaba la oportunidad de un acercamiento entre dos sectores juveniles. Pero de todos modos, mi sensación es que la nueva militancia juvenil en los sindicatos va por un carril diferente respecto del de la militancia partidaria o los movimientos sociales.
–Dados los niveles de polarización del debate político argentino, ¿siente que su lugar de análisis, que combina reconocimientos y críticas tanto al kirchnerismo como a La Cámpora, es un espacio que se hace difícil de sostener? ¿O por el contrario cree que existe un auditorio amplio que precisamente busca discutir política desde un lugar de mejores equilibrios?
–No sé si difícil de sostener, pero es un lugar incómodo por momentos. Mi intención es entender estos fenómenos complejos y reflejar esa complejidad lo mejor que pueda. En mi libro anterior, sobre la nueva izquierda en América latina, yo veía que había algo nuevo en el aire, y que había que hacer un esfuerzo por definirlo, entender sus causas, analizar límites, comparar. Acá hago lo mismo: los jóvenes estallan en diferentes lugares, hay una juventud políticamente activa como no se veía desde fines de los ’60. Entonces trato de ver cómo surge, cuáles son los límites, las posibilidades. Eso me lleva a descartar las miradas más prejuiciosas: que sólo son chicos interesados en el poder, que usan Black Berry, etc. Pero también me obliga a señalar los puntos críticos o las debilidades. No creo que los jóvenes kirchneristas sean puro pragmatismo, no me creo esa especie de “guerra del cerdo al revés” que lanzan los sectores más conservadores, pero tampoco los defiendo como si fueran los salvadores de la patria. Si llega a un público no lo sé, a veces pienso que sí, a veces que no. Cuando el debate se tensa tanto prevalecen los enfoques más exaltados o rústicos. A mí no me importa tanto que alguien esté de un lado o del otro, lo que realmente me molesta es que lo que dice no sea inteligente, o interesante, que sea puro slogan. Yo trato de escapar del slogan, aunque sea un slogan bien escrito.
–Aún marcando ciertos límites prudentes, al final del capítulo respectivo sugiere que en la conformación de La Cámpora, de cara al futuro, laten promesas y oportunidades. ¿Cuáles serían?
–El desafío es renovar la política, pero no en el sentido tonto del voto electrónico o la lista sábana, sino en un sentido profundo, como en su momento la renovaron Cafiero, Alfonsín, Kirchner. Es una generación que se formó en un contexto plenamente democrático, con muchos dirigentes técnicamente muy competentes, con una Presidenta que confía en ellos. Pero está el riesgo de que se encierren en el Estado, se queden en la simple defensa del kirchnerismo, que está bien pero no puede ser todo. En definitiva, que no muestren todo lo que tienen.

jueves, septiembre 01, 2011

La política bien comunicada

Entrevista a Federico Rey Lennon, director de Newlink Communications. Publicada el 31/08/11 en Entorno Económico de Cuyo

El ex­per­to en re­la­cio­nes pú­bli­cas, co­mu­ni­ca­ción po­lí­ti­ca y me­dios on­li­ne pa­só por Men­do­za en el mar­co de la con­fe­ren­cia “Co­mu­ni­ca­ción y ma­na­ge­ment” or­ga­ni­za­da por la Fun­da­ción Uni­ver­si­tas. En su diá­lo­go con En­tor­no Eco­nó­mi­co re­cal­có la im­por­tan­cia del mar­ke­ting po­lí­ti­co y su in­fluen­cia en el pla­no po­lí­ti­co na­cio­nal ac­tual. Ade­más pon­de­ró el avan­ce de las nue­vas ex­pre­sio­nes de co­mu­ni­ca­ción on­li­ne.

–¿En qué pun­to con­flu­yen la po­lí­ti­ca con la co­mu­ni­ca­ción y el mar­ke­ting?


–Hoy es muy co­mún ha­blar de mar­ke­ting en vez de co­mu­ni­ca­ción po­lí­ti­ca, co­mo la idea de uti­li­zar to­das las he­rra­mien­tas del mar­ke­ting co­mer­cial y apli­car­las a la po­lí­ti­ca. La pri­me­ra de ellas es uti­li­zar las en­cues­tas de opi­nión co­mo si fue­ran un es­tu­dio de mer­ca­do, y a par­tir de ahí ir ar­man­do los ras­gos de ca­da can­di­da­to, com­po­nien­do su dis­cur­so de acuer­do a lo que la en­cues­ta va mar­can­do. En es­te pa­ra­dig­ma, lo in­te­re­san­te es que nin­gu­na per­so­na tie­ne ras­gos pre­vios pa­ra ser po­lí­ti­co, si­no que la le­gi­ti­ma­ción se va dan­do a me­di­da que va crean­do es­tos ras­gos, que se van su­man­do a tra­vés de la gen­te. Es un jue­go bas­tan­te com­ple­jo.


–¿Có­mo ve la prác­ti­ca de la co­mu­ni­ca­ción po­lí­ti­ca de ca­ra a las pró­xi­mas elec­cio­nes?


–Hay de to­do, aque­llos que lo sa­ben usar muy bien, aque­llos que no tan­to. El pro­ble­ma del mar­ke­ting po­lí­ti­co es que ne­ce­si­ta di­ne­ro, co­mo pa­sa con los pro­duc­tos y ser­vi­cios de una em­pre­sa. Con es­to, el mar­ke­ting po­lí­ti­co ha en­ca­re­ci­do las cam­pa­ñas elec­to­ra­les y es­to fa­vo­re­ce al que tie­ne más re­cur­sos, aun­que el que tie­ne más re­cur­sos en oca­sio­nes no es el que me­jor los usa.


El Go­bier­no na­cio­nal ha­ce un ex­ce­len­te uso del mar­ke­ting po­lí­ti­co, por­que en­tien­de muy bien dis­tin­tas for­mas de co­mu­ni­ca­ción de de­ter­mi­na­dos seg­men­tos de la so­cie­dad. El res­to es­tá muy di­fu­so por­que no ha lo­gra­do un po­si­cio­na­mien­to muy cla­ro. Qui­zá Eli­sa Ca­rrió sea quien es­tá me­jor po­si­cio­na­da des­de el pun­to de vis­ta del ima­gi­na­rio. Eso no quie­re de­cir que ten­ga ma­yor can­ti­dad de vo­tos, so­la­men­te que lo­gró po­si­cio­nar­se co­mo una pi­to­ni­sa ar­gen­ti­na que de­fien­de los in­te­re­ses de la de­mo­cra­cia. Sa­be que con su ima­gen no va a ac­ce­der a la pre­si­den­cia pe­ro el po­si­cio­na­mien­to es­tá bien lo­gra­do. Por otro la­do, Cris­ti­na Kirch­ner tie­ne una ex­ce­len­te ima­gen en un 50% de la po­bla­ción.

–¿Có­mo in­flu­ye la pe­lea del Go­bier­no con Gru­po Cla­rín en sus ac­cio­nes de mar­ke­ting?


–La pe­lea con Cla­rín el go­bier­no la uti­li­zó muy bien. Ya Nés­tor Kirch­ner la em­pe­zó a uti­li­zar cuan­do acu­ñó aque­lla fra­se: “¿Qué te pa­sa Cla­rín, es­tás ner­vio­so?”, y a par­tir de ahí el Go­bier­no hi­zo lo mis­mo que ve­nía ha­cien­do en la po­lí­ti­ca. De no te­ner una ba­se de con­sen­so en lo po­lí­ti­co pa­só a te­ner­la, y de no te­ner me­dios afi­nes los fue­ron crean­do. Des­de pren­sa gra­tui­ta co­mo El Ar­gen­ti­no, has­ta Pá­gi­na 12, 678 en Ca­nal 7, la co­mu­ni­ca­ción in­creí­ble que ha­cen en “Fút­bol pa­ra to­dos”. Con to­do eso más los vo­ce­ros ofi­cia­les y la pro­pia pre­si­den­ta uti­li­zan­do la ca­de­na na­cio­nal se­gui­do, lo­gran ar­mar un es­que­ma de po­der co­mu­ni­ca­cio­nal muy in­te­re­san­te. Ahí se de­mues­tra que quien tie­ne más po­der ter­mi­na sien­do el que más es­pa­cio tie­ne, y en el me­dio te­nés mu­cho pe­rio­dis­mo que ter­mi­na sien­do más pa­pis­ta que el Pa­pa.


–¿Có­mo se de­ben uti­li­zar en po­lí­ti­ca los nue­vos me­dios de co­mu­ni­ca­ción?

–La ven­ta­ja de es­to es que se pue­de lle­gar a la gen­te sin la in­ter­me­dia­ción de una em­pre­sa pe­rio­dís­ti­ca, y eso es muy bue­no. Lo que pa­sa es que la Ar­gen­ti­na tie­ne 45% de ha­bi­tan­tes que tie­ne ac­ce­so a es­to y el res­to que­da afue­ra. Es una for­ma de co­mu­ni­car­se dis­tin­ta por­que es más un diá­lo­go que una emi­sión de uno a mu­chos. La­men­ta­ble­men­te, es uti­li­za­do por los po­lí­ti­cos co­mo un fo­lle­to o pan­fle­to, nun­ca re­ci­ben ni co­men­tan na­da en sus cuen­tas de Twit­ter, por ejem­plo. Yo creo que es to­do un apren­di­za­je y es ge­ne­ra­cio­nal. Cuan­do lle­gue al po­der la ge­ne­ra­ción que hoy tie­ne 30 años es­to va a cam­biar no­ta­ble­men­te por­que es­tán adap­ta­dos a nue­vos me­dios.


–¿Có­mo ve a la opo­si­ción des­de la óp­ti­ca del mar­ke­ting po­lí­ti­co?

–La ver­dad es que la ba­ta­lla es­tá me­dio per­di­da por­que se les aca­ba el tiem­po. El pro­ble­ma es que fal­tó el eje del dis­cur­so, lo más bá­si­co en co­mu­ni­ca­ción po­lí­ti­ca, que es ar­mar men­sa­jes cla­ves, que ten­gan co­ne­xión con la gen­te. Por otra par­te, pre­sen­tar un es­pec­tro tan ato­mi­za­do tam­po­co con­tri­bu­ye por­que con­fun­de. La per­so­na co­mún no ve tan­tas di­fe­ren­cias en­tre Ca­rrió, Al­fon­sín, Bin­ner, So­la­nas, son to­dos más o me­nos pa­re­ci­dos. Lo mis­mo del la­do del pe­ro­nis­mo cuan­do se ato­mi­za. Esas co­sas con­fun­den por­que es di­fí­cil ar­gu­men­tar y es­truc­tu­rar una di­fe­ren­cia.


–¿El ego del po­lí­ti­co aten­ta di­rec­ta­men­te con una bue­na co­mu­ni­ca­ción o mar­ke­ting po­lí­ti­co?


–Hay que lu­char con­tra eso y es muy com­ple­jo, y mu­chas ve­ces el error vie­ne cuan­do el po­lí­ti­co no quie­re es­cu­char, cuan­do tie­ne un ego muy gran­de. Por su­pues­to que los me­dios on­li­ne van en con­tra de es­to, por­que en un me­dio so­cial una per­so­na de la ca­lle te pue­de de­cir cual­quier co­sa y eso al po­lí­ti­co no le gus­ta. El po­lí­ti­co tie­ne que es­tar dis­pues­to a re­ci­bir ha­la­gos y tam­bién crí­ti­cas.


–¿Cuál es el fu­tu­ro de los me­dios tra­di­cio­na­les en fun­ción de los nue­vos me­dios de co­mu­ni­ca­ción?


–Yo creo que los me­dios se van a di­gi­ta­li­zar y va­mos a ter­mi­nar en un gran me­dio de con­ver­gen­cia que va a ser In­ter­net, don­de va­mos a te­ner ra­dio, TV, pren­sa es­cri­ta y me­dios so­cia­les on­li­ne. Yo creo que se va a aca­bar el pa­pel y que la gen­te va a em­pe­zar a leer la pren­sa o ver TV en una com­pu­ta­do­ra o en un smartp­ho­ne. Lo úni­co que no es­tá re­suel­to es la ecua­ción eco­nó­mi­ca: cuan­do que­de so­lo en el mun­do, el di­gi­tal va a ter­mi­nar sien­do ne­go­cio. Hoy los jó­ve­nes leen dia­rio por In­ter­net o ven TV en You­tu­be. In­ter­net va a per­mi­tir que ca­da me­dio se en­ri­quez­ca.



Rey Lennon es director de Newlink Communications. Es un profesional argentino con más de 25 años de experiencia en el diseño y ejecución de campañas de relaciones públicas, Digital PR y comunicación política, con foco en el planeamiento estratégico y la gestión de crisis. Es profesor universitario e investigador. Ha dictado cursos, seminarios y conferencias en la Universidad de Navarra, España; la University of Texas en Austin; Universidad de Piura, Perú; Universidad Los Andes, Chile; y en Argentina en las universidades Austral, Católica Argentina de Buenos Aires, del Salvador y UADE.Es autor de cuatro libros sobre comunicación institucional y opinión pública. Es licenciado en Publicidad por la Universidad del Salvador y obtuvo un doctorado en Comunicación Pública en la Universidad de Navarra, España.

miércoles, agosto 17, 2011

Publicidad de campaña para las primarias del 14 de agosto: el triunfo de la emoción kirchnerista

Del “necromarketing” al triunfo: la exitosa campaña publicitaria de Cristina Kirchner Por Eduardo Zukernik. Publicado en el Update de la Revista IMAGEN - 16/08/2011


Si hubiera que analizar las elecciones primarias por las campañas publicitarias de los candidatos, debería reconocerse que la apelación a las emociones ideada por Fernando Braga Méndez con su grito de guerra “Fuerza Cristina”, dieron sus frutos con un resultado que ni el más convencido de los kirchneristas esperaba.

Además, fuera de lo que el ex OSDE y especialista en marketing Daniel Scheinsohn llamó el “necromarketing” y suspicacias al margen, resulta por demás llamativo el escenario electoral surgido de las urnas: Cristina Fernández, primera, a casi 40 puntos de sus rivales que, increíblemente, terminaron empatados en tono a un magro 12%.
Es decir, de un plumazo, la estrategia de la oposición destinada a ungir al segundo más votado para polarizar con la Presidente en las presidenciales de octubre se hizo trizas, al haber dos y a tal distancia de la primera que ya son muchos los que auguran que la única sorpresa que puede arrojar el 23 de octubre es quiénes ocuparán las bancas en el Congreso.

Con 44.000 horas de publicidad en televisión para ser emitidos en alrededor de 2.000 medios del país, según la reforma electoral que sortea espacios gratuitos, los spots de campaña parecieron jugar la línea del “no hagan olas” o, más precisamente, apostar al más bajo riesgo que a buen entendedor significa no decir mucho o casi nada, en materia de planes de gobierno y, en cambio, apelar a frases surgidas de los manuales de marketing político para pedir apoyo al candidato que se promoviera.

Así, el oficialismo insistió con el recuerdo de la figura de Néstor Kirchner acompañando como fondo los discursos de tono dramático tan ensayado por la jefa de Estado que, a esta altura pocos se atreven a cuestionar por su eficacia en las unas.

La propaganda oficial contó con producción de Pucho Mentasti, autor del video clip “Matador” de los Fabulosos Cadillacs en 1988, y el resto lo hizo la creatividad de sectores militantes más aportes del ex publicista de Macri, Ernesto Savaglio, a quien se atribuye la idea de enmarcar los spots en torno a la palabra “fuerza”.

Tres especialistas en comunicación consultados por Imagen coincidieron en que “la emocionalidad es el discurso que mejor le queda al oficialismo”. Así lo entendieron Luis Rosales, autor del libro “Otra oportunidad. La Argentina en un mundo multipolar”, quien aseguró que “la emocionalidad (a la Presidente) la ha posicionado donde está. Si bien es cierto que hay factores económicos objetivos que justifican su buena performance en determinados segmentos de la población, también es verdad que desde la muerte de Néstor Kirchner, y aprovechando una onda muy fuerte de empatía, logró recuperar la popularidad del inicio de su gestión”.

En la misma sintonía, Federico Rey Lennon, director asociado en Newlink Group, planteó que, más allá del resultado positivo, no habría por qué cambiar de cara a octubre ya que “la línea de la emoción le ha dado muy buen resultado. El kirchnerismo viene gobernando en los últimos 8 años; ya la gestión es conocida y sus candidatos también, no tiene sentido cambiar ahora el discurso. Apostaría por la emoción y una buena carga de utopía”.

Scheinsohn, autor del libro “El poder y la acción a través de comunicación estratégica”, planteó que “la emocionalidad es el discurso que mejor articula y mejor le queda al Ejecutivo. Además, es el que a su electorado más le gusta escuchar. Salvo que aconteciera algo muy disruptivo de aquí a las próximas elecciones y que justificara dicho cambio, si se obtuvieron buenos resultados así, ¿para qué innovar?”.

Un caso paradigmático en materia de spots de campaña lo ofreció el candidato presidencial de la alianza UDESO, Ricardo Alfonsín. El hijo del ex presidente, que quedó 12 puntos abajo de la Presidente en su pago chico de Chascomús, observó un comportamiento errático en sus avisos de campaña.

Primero arrancó con un largo discurso plagado de propuesta de corte naif del tipo de “siempre me interesó el turismo”, mientras acompañaba su voz con imágenes de las Cataratas de Iguazú y hablaba desde un escritorio con un tono monocorde y disfónico que estaba lejos de atraer al electorado.

Ya en la recta final de la campaña, cuando llegó el turno de los avisos gratuitos, Alfonsín emergió con una potente creatividad poniendo en ridículo al ministro de Economía y compañero de fórmula de Cristina Fernández, Amado Boudou, con su negación de la inflación y el acierto del “que me pregunten a mi”, respondido a cámara por actores, cada uno inserto en un contexto apropiado.

Aunque es un secreto a voces, se sabe que la campaña inicial corrió por cuenta de militantes partidarios y, en la etapa definitoria, fue responsabilidad de Carlos Baccetti, ex socio de Ramiro Agulla. La coordinación publicitaria estuvo acompañada por Fernando Guevara, publicitario de Francisco de Narváez, el socio bonaerense y peronista de Alfonsín, con la supervisión general del gurú venezolano J.J. Rendón. Fuentes cercanas al radicalismo decían que Rendón puso el grito en el cielo al ver el primer spot y que incluso proponía una campaña un toque más agresiva que los divertidos comerciales que finalmente se pautaron.

La mano de profesionales de la comunicación política en torno de Alfonsín también se advirtió en su discurso de cierre de campaña cuando insumió 45 minutos, prolijamente seguidos por canales de la TV cable, donde se hicieron visibles sus clases de coaching para hablar con firmeza, con tono alto y severo y precisando críticas al oficialismo para plantearse como alternativa.

Acerca de los errores estratégicos en la campaña de la oposición, Scheinsohn señaló que si bien “todas las campañas del arco opositor tuvieron falencias, no sólo a nivel de la precisión del mensaje (cómo decirlo) sino y fundamentalmente a nivel de determinar cuál debía ser la promesa a realizar (qué decir), se preguntó por los alcances de aquello que el electorado está dispuesto a escuchar. ¿Cuáles son sus límites? ¿Esto refiere a propuestas verdaderamente transformacionales?”.

La campaña del ex presidente interino Eduardo Duhalde contó con la coordinación y el asesoramiento de Carlos Citara, licenciado en marketing político y hermano de un hombre de su círculo político íntimo, Rubén Citara, ex procurador del Tesoro de la Nación.

Sus spots se redujeron a exhibirlo en actos partidarios junto a su compañero de fórmula, Mario Das Neves, asegurando en off que “sabe y tiene lo que hace falta para ser presidente”. Más allá de la evidencia de que, como Alfonsín, no logró convencer principalmente al electorado independiente, en opinión de Rosales, “en esta primera etapa no hubo avisos de lo que se entendería como una campaña negativa. La recomendación sería tenerlos en cuenta si se considera que hay un candidato que encabeza las encuestas por un amplio margen y no se logra cerrar la brecha apelando a los aspectos positivos de los otros contrincantes. Esto es lo dice el manual”, recordó el politólogo que integra el equipo del consultor norteamericano Dick Morris.

Para Rey Lennon uno de los principales desaciertos de los spots de Alfonsín fue el que hizo junto De Narváez, aquel en que les hacían decir a cada uno, mirándose alternativamente “yo creo en vos”: “Parecían el dúo Pimpinela”, dijo sin piedad el consultor de PR.

Por su parte, respecto a la estrategia de campaña de los candidatos opositores, Scheinsohn puso énfasis en que intentaron hacer poca alusión al Ejecutivo porque pretendieron ser opositores sin “oponerse demasiado”. “Así, ninguno logró diseñar, ofrecer y entusiasmar al electorado con un real “poskirchnerismo”.

Con la mira en lo que viene, donde desde la oposición irremediablemente todo entrará en revisión, y desde el oficialismo en hacer la plancha, algunas premisas de la campaña de esta primera primaria abierta y obligatoria parecen destinadas al arcón de la historia. Una de ellas es la que daba por seguro el balotaje entre Cristina Fernández y el segundo candidato más votado.

Seguramente, en la mesa de campaña de los candidatos habrá nuevas convocatorias de estrategos, agencias de publicidad y creativos si, como ello suelen asegurar, son responsables de buena parte de la decisión final de los electores, antes de ingresar al cuarto oscuro.

viernes, abril 01, 2011

EL ENCANTO DE LA CRISTINA MODERADA SE HA ROTO PARA SIEMPRE

Una nota ciertamente polémica del consultor en comunicación política y Director de Newlink Political, Mauricio De Vengoechea. Da para el debate, no creen?


EL ENCANTO DE LA CRISTINA MODERADA SE HA ROTO PARA SIEMPRE
By Mauricio De VengoecheaPublished: Marzo 29, 2011

Quienes pensaban que el duro de la familia era Néstor Kirchner, nunca se imaginaron de lo que Cristina era capaz.

Con total desfachatez la presidente Cristina Fernández y su principal aliado político Hugo Moyano presidente de la CGT, el sindicato más fuerte y corrupto de la Argentina, se pusieron de acuerdo para asestar un duro golpe a Clarín, diario abiertamente opositor al régimen.

Sin embargo, contra lo que realmente atentaron fue contra la libertad de prensa y el legítimo derecho que tienen los ciudadanos de acceso a la información, constitucionalmente considerado como inalienable, sin imaginarse siquiera que el golpe contra Clarín podría llegar a impactar negativamente a la presidente misma.

El bloqueo que impidió la distribución del diario Clarín, un hecho sin precedentes en la historia argentina, puede significar el verdadero inicio de la campaña electoral y puede traer consigo consecuencias verdaderamente inesperadas. El hecho ha sido ampliamente criticado por la inmensa mayoría de sectores internacionales y nacionales, incluyendo por supuesto a la oposición, pero también la Iglesia e incluso algunos aliados políticos del gobierno como es el caso del gobernador de la Provincia de Buenos Aires Daniel Scioli.

Lo que ahora comienza es la verdadera lucha por el poder.
La presión acerca de una decisión gubernamental para que se incremente el mínimo no sujeto al impuesto a las ganancias y el tope de las asignaciones familiares, que exige la CGT después del bloqueo, son una simple demostración de que la saciedad de Moyano no tendrá límite. El enorme costo que Cristina tendría que pagar por los favores de Moyano, un hombre sin escrúpulos de ninguna clase, que durante años ha sabido chantajear a la sociedad política, económica y trabajadora del país, terminarían por llevar al sistema a ser completamente inviable.

Es por ello que lo ocurrido no solo puede ser el detonador para que la sociedad argentina, hastiada de una década de abuso de poder y acorralada por una inseguridad creciente y un desorden galopante, termine por hartarse de lo que ocurre y busque una mejor opción de cambio.

Como la viuda que sabía victimizarse, Cristina había logrado convertirse, hasta ahora, en la candidata invencible de cara a la contienda presidencial de octubre de 2011. Sin embargo el bloqueo de Clarín puede ser el error qué nunca debió cometer para lograr su objetivo reeleccionista.

Si personajes como Mauricio Macri o Daniel Scioli saben interpretar esto correctamente y definen una estrategia de cambio positivo hacia el futuro y no de queja continua acerca del presente y el pasado, sacarán partido de esta situación de coyuntura, que nos ha mostrado el verdadero talante radical y autoritario de la Presidente.

Con lo ocurrido podemos afirmar que el encanto de la Cristina moderada se ha roto para siempre.

viernes, febrero 25, 2011

Twitter in Argentina: A Political Battleground

Transcribo una muy interesante nota  de Hugo Passarello Luna que leí en The Argentina Independent.

Twitter in Argentina: A Political Battleground

by Hugo Passarello Luna, 27 January 2011 en The Argentina Independent

Last July an Argentine citizen told his local congresswoman: “What a pity you are using your position to defend a media group that collaborated with the dictatorship”. “What a pity you are using Twitter to insult, idiot” the representative swiftly answered.

The exchange of attacks did not happen in the real world but in the virtual microblogging community, known as Twitter. It took place during a time of growing tension between the government of President Cristina Fernández Kirchner and the main national media groups over a new media law passed by the administration over a year ago.

On the receiving end was Silvana Giudici, a 43 year-old congresswoman of one of the main opposition parties, the centrist Civic Radical Union (UCR for its name in Spanish). On the other side was a lay Twitter user. Giudici did not support the law; the user wanted her to do so.

Twitter is quickly growing in the country: the number of accounts increased by 2,500 % in 2010, according to Nathaly Fruson from the social media analyst Grupo EcuaLink. Together with Brasil, Venezuela and Mexico, Argentina has led the regional boom of Twitter during the past year. And the potential for further growth is still strong: more than two thirds of the Argentine population now has access to internet, according to web analyst company Royal Pingdom.

With a heavily politicized mainstream media and the presidential elections coming up this year, Twitter has become one of the main political battlegrounds in Argentina, often directly between politicians and citizens. However, these communications are not always constructive, and sometimes degenerate into a simple exchange of insults and slanders.

Despite their differences, Argentine politicians from all over the spectrum are aware of Twitter’s role as a communication tool, even if they are exposed to embarrassing comments. President Fernández has an official account together with the majority of her cabinet. The opposition is also present: in March 2010 the UCR hired Juan Ignacio Belbis, a new media consultant to manage the party’s national Twitter strategy. “It is a media that opens a direct channel of communication and interaction with the citizen. It allows you to develop bonds” says Belbis enthusiastically. However he warns that “politicians will have to put up with insults and slandering. It will happen and it is part of Twitter’s dynamic.”

His point of view is shared by Fernando Amdan, another digital media expert hired in March 2009 to run the president’s party’s (the Justicialist Party, PJ) Buenos Aires’ Twitter account. “Twitter is like an anarchic forum, everybody can answer to everybody. There is debate, it is participative, transparent and horizontal.”

With tensions growing between the mass media and the PJ, Twitter plays a crucial role in the government’s communication strategy with the citizenship. “Even though mass media is still crucial, there is less need for the middleman” says Amdan.

However, this in this ‘free for all’, there still remains the issue of bellicose users and offensive messages. “You have to answer,” suggests Amdan “You have to provide always the space to create dialogue. But, that said, a politician should not reply to insulting messages”.

The national secretary of culture, Jorge Coscia, is just one high profile user to follow this advice: his bio section in Twitter does not tell about his background but instead reads: “I accept debates but I block those who offend and insult, especially those hidden behind pseudonyms.”

A similar strategy is employed by PRO, a center right opposition party. “If they attack and are disrespectful, we do not answer. If they insist, we block them” says Juan Gabriel Gentile, who manages the Twitter account of Congressman Federico Pinedo, one of the leading figures of the PRO party. “If the user creates controversy, we attempt to end the altercation, sending the least amount of messages possible. The key is not to tire the rest of our audience” says Gentile.

However, the fog of the Twitter war makes it difficult for all political figures to listen to their digital consultants and remain calm when attacked. “Twitter is immediacy, you receive a message and you react in the moment. The reaction and the answer that follows are related to whatever you are experiencing in that moment.” Whatever congresswoman Giudici was going through last July, it prompted her decision to reply the Twitter assault.

Skirmishes like this one are expected to multiply with the presidential elections ahead, next October. Belbis grins when he says “We are going to see some nice battles on Twitter.”

Hugo Passarello Luna is a journalist and director of Argentina Elections http://www.argentinaelections.com/

sábado, agosto 21, 2010

Fibertel: Un buen caso de uso de redes sociales como grassroot

Publicado en Clarín 21/08/10

Masiva reacción de la gente contra el intento de cierre de Fibertel

Más de 23.000 fans de Facebook enviaron mensajes de protesta al Gobierno. En Twitter se postearon quejas a un ritmo de un tweet por minuto. El riesgo de quedarse sin conexión a Internet y la decisión arbitraria fueron ejes de los reclamos.

PorDarío D’Atri

EL DÍA DE LA FURIA. MILES DE PERSONAS SE SUMARON COMO FANS A LAS PAGINAS DE FACEBOOK QUE RECHAZAN EL CIERRE DE FIBERTEL. “SE METIERON CON ALGO MUY DELICADO”, DICEN LOS MENSAJES.

Fibertel, Cablevisión, intento de cierre, consumidores, denuncias Un día después de que el Gobierno anunciara que pensaba interrumpir el servicio de Internet de Fibertel , los internautas dejaron sentir su bronca y rechazo en la Red . Más de 23 mil usuarios de Facebook, la red social más grande del planeta, se sumaron como seguidores de distintas páginas en las que miles de comentarios condenaron la resolución oficial y dejaron en claro que el acceso a Internet es un derecho básico .

En la página de Facebook, llamada “No al cierre de Fibertel”, más de 22.000 seguidores registrados hasta las 11 de la noche de ayer enviaron mensajes que miden la magnitud del impacto negativo de la decisión del Gobierno. Uno de ellos, Leonardo Ezequiel De Bella, escribió: “Es impresentable. No tienen en cuenta que en muchas ciudades del interior al desaparecer Fibertel también va a desaparecer la posibilidad de elegir un proveedor de Internet … Ni hablar del hecho de perder la dirección de e-mail que usamos hace tiempo, o tener que contratar una línea telefónica en caso de no tenerla, ya que en el interior Fibertel es la única empresa que brinda acceso a Internet por cable módem”. También hay otra página de Facebook llamada “Soy libre de elegir”.

Con el correr de las horas, como la viralidad de las redes sociales hace que los mensajes publicados lleguen en el acto a decenas o cientos de amigos de cada uno de los seguidores de estas páginas de Facebook, el enojo de la gente llevó al ministro Julio De Vido a decir que había unas 200 empresas que podrían reemplazar a Fibertel y, al poco tiempo, a emitir un comunicado en donde afirmaban que eran más de 300 las compañías.

Manotazo de ahogado.

Mientras los ministros contestaban preguntas demoledoras en sus blogs (“¿Dónde puedo encontrar alguna de las 200 empresas que brindan servicios en Parque Centenario?”, consultó Pablo al Jefe de Gabinete, Aníbal Fernñandez), en Internet seguía la bronca.

Solamente en Twitter, la red por la que millones de personas envían micromensajes de 140 caracteres, ayer se enviaron un promedio de un post o tweet por minuto contra el gobierno y su ataque a Fibertel.

“Más allá de si pertenece o no al Grupo Clarín, el Gobierno no tiene porque decirnos qué empresa podemos elegir de Internet. Es lo más antidemocrático que hay”, escribió a media tarde Marucha Boggy, una “fan” de “No al cierre de Fibertel”, en Facebook. El punto es clave: miles de usuarios de conexiones de banda ancha deberían, s egún el Gobierno, elegir ahora entre las dos telefónicas .

Entre los blogueros y consultores más reconocidos, Enrique Carrier o el economista Lucas Llach pusieron el dedo en otra llaga abierta tras la decisión oficial contra Fibertel: como las empresas telefónicas pueden absorber unos 40.000 clientes por mes, en los 90 días que el Gobierno dio a Fibertel más 800.000 clientes, es decir, 3.200.000 usuarios, se quedarían sin acceso a Internet . “¿Cuánto tardan un millón de hogares en “migrar” al nuevo duopolio (Speedy, Arnet)?”, se preguntó Llach en su blog La Ciencia Maldita. Respuesta: mucho más de lo que cualquier internauta está dispuesto a esperar sin conexión a Internet antes de perder la paciencia.

A favor del Gobierno, 97 (noventa y siete) seguidores se registraron hasta las 23 hs. de anoche en una página de Facebook en donde se leían 9 (nueve) comentarios de apoyo.

Por Twitter, el periodista Pablo Fernández le preguntó al Jefe de Gabinete si el Estado ofrecería acceso a Internet en lugares donde una salida de Fibertel deje a la gente sin conexión. Aníbal Fernández decidió allí dar por terminada la microentrevista.

De repente, la Red se transformó en un impensado tsunami contra el Gobierno nacional. En ese mismo espacio, comenzó a convocarse a una marcha para el próximo lunes en distintos puntos del país.

Link: http://www.clarin.com/politica/gobierno/Masiva-reaccion-intento-cierre-Fibertel_0_320967950.html

domingo, marzo 22, 2009

Kruella de Vil y la Ley de Radiodifusión



Hace días que estoy dándole vueltas a un post sobre el proyecto de Ley de regulación de medios audiovisuales de la administración Kirchner (ella y él por supuesto).

Pues bien, leo hoy en La Nación sección Espectáculos, una muy buena reflexión de Pablo Sirvén. Con Pablo he tenido la suerte de compartir ámbitos académicos diversos y nunca ha dejado de sorprenderme con su agudeza a la hora de mirar el mundo de los medios audiovisuales de la Argentina. Desde aquel excelente trabajo que realizó en la Universidad de Navarra sobre los medios de comunicación en el primer gobierno peronista(compartimos la inteligente dirección de Esteban López Escobar) hasta este análisis del proyecto de Ley del gobierno actual, que a pesar de su síntesis periodística parece abarcarlo todo.

Les copio el link para que lo lean con detenimiento y analicen.

Entrelíneas¿Usted le daría a cuidar su perrito a Cruella de Vil?

Una pregunta similar vale para la Presidenta: ¿puede "ordenar", con una nueva ley, el sector audiovisual quien no pasa un día sin denostar a los medios?

lanacion.com | Espectáculos | Domingo 22 de marzo de 2009

martes, enero 13, 2009

Los políticos ahora recurren a Facebook para sus campañas

Reproduzco esta buena nota del 11/01/2009 del diario Perfil (Pág. 10-11/Sección: Política) escrita por Franco Ruiz

Detrás del "modelo Obama":
Cada vez son más los funcionarios y candidatos argentinos que utilizan las redes sociales para llegar al electorado más joven, pero además para tener un diálogo más personalizado con sus partidarios. Esto también los deja expuestos a críticas más directas. Cristina, Cobos, Carrió y Macri son algunos de los políticos que ya tienen una cuenta propia, o armada por militantes.

Tras el éxito en las urnas del electo presidente de los EE.UU., Barack Obama, quien basó su campaña en las redes sociales de Internet, ya son muchos los políticos argentinos que abrieron una cuenta en el sitio Facebook, con el objetivo de cautivar el voto de los más jóvenes y mantener un contacto personalizado con sus partidarios.

En efecto, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió; el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos; el ex candidato a presidente Ricardo López Murphy, y hasta la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, ya tienen Facebook y reciben cientos de comentarios de los usuarios, a favor y en contra.

Cabe aclarar, sin embargo, que el uso que hizo Obama de las redes sociales marca quizá su máxima explotación, mientras que la incipiente utilización que le dan los políticos argentino no reviste, aún, la misma importancia.

Si bien en la Argentina el fenómeno de las redes sociales y el marketing viral aplicado a la política recién comienza, cabe recordar la incidencia que tuvieron los miles de mensajes de texto enviados en cadena durante la crisis del campo, llamando a los cacerolazos.

Cobos, cuya popularidad –desde que votó en contra de la Resolución 125– sigue en alza, fue uno de los últimos en abrir una cuenta en Facebook, y en pocos días alcanzó el tope de... ¡cinco mil amigos! A través de un videoclip que subió a Facebook, el mendocino invitó a sus "amigos" a unirse a su proyecto político y a participar de su fundación.

La Coalición Cívica, en tanto, consiguió a través de un grupo de Facebook que se formó para apoyar a Carrió la nada despreciable cifra de 1.600 fiscales de mesa, que actuarán en las elecciones legislativas de octubre.

"Utilizamos todas las nuevas tecnologías: Facebook, Twitter, You Tube, Blogger...", confió un vocero de Carrió. Y enumeró: "Inauguramos nuestro propio canal de televisión por Internet; adoptamos un sistema para que la gente aporte dinero a nuestra campaña a través de Internet y de sus teléfonos celulares; y tenemos más de 200 blogs, de gente que nos apoya".

Pero no todos los políticos que están en Facebook aparecen de manera oficial. Es el caso de la cuenta de la presidenta Cristina Kirchner, que la administra un partidario, sin el consentimiento de la Presidenta. También existen grupos en
Facebook de detractores de los políticos, y en ese sentido Cristina encabeza el ranking.

Además, hay que señalar que no todos los políticos contestan personalmente los mensajes. En el caso de Cobos, cuenta con un grupo de colaboradores. Y lo mismo ocurre con el de Carrió, que está a cargo de un grupo de partidarios, que trabajan ad honórem.

Margarita Stolbizer, Jorge Telerman, Aníbal Ibarra, Francisco De Narváez,Mario Das Neves, Juan Cabandié, "Nito" Artaza, Esteban Bullrich, Patricia Bullrich y Victoria Donda, entre muchos otros, ya utilizan Facebook para enviar sus comunicados.
Mensaje personalizado. El legislador porteño del PRO Diego Kravetz, que fue uno de los pioneros en usar Facebook, afirmó: "Te permite tener un diálogo muy personalizado con la gente. Se olvidan de que uno es legislador y te tratan como a un amigo".

Federico Rey Lennon, profesor titular de Comunicación Política en la Universidad Católica Argentina (UCA), explicó a PERFIL que Facebook "permite a los políticos retomar el contacto personal" con los ciudadanos.
Rey Lennon atribuyó el éxito de las redes sociales a que muchas veces no es el mensaje del político el que llega a la gente, sino el de un usuario; y a que los jóvenes están aislados físicamente, pero conectados en Internet.

"El mensaje es masivo, pero el receptor lo percibe como personalizado", señaló Rey Lennon. En efecto, ayer, en el Facebook de Cobos, uno de los mensajes advertía en sintonía con muchos otros: "Cobos sí me contestó y es mi amigo".

Rey Lennon consideró, sin embargo, que en la Argentina el fenómeno tiene sus limitaciones. "Facebook sirve mayormente para llegar a los jóvenes de clase media urbana. Si uno quiere llegar, por ejemplo, a los pobres del Conurbano –que son los que definen una elección–, posiblemente Facebook no sirva. Pero es cuestión de tiempo, porque la tecnología se va abaratando."

jueves, agosto 14, 2008

Reflexiones sobre la primera conferencia de prensa de Cristina Fernández

Acerco un resumen de la nota de Eduardo Zukernik publicada en el update de la Revista Imagen de esta semana.
Cristina y su primera conferencia: bien por las formas, pero el contenido…

A una semana de la sorpresiva convocatoria a conferencia de prensa desde la Presidencia de la Nación en Argentina, los ecos de una decisión oficial inesperada todavía resuenan en el mundillo de los comunicadores.

Aunque la mayoría coincide en que el desafío que asumió Cristina Fernández rompiendo con cinco años de “estilo K”, sin conferencias de prensa, se centró en disputar la tapa de los diarios del domingo con la Sociedad Rural, otros consideraron que fue el primer paso para poner fin a los largos monólogos desde el atril de la Casa Rosada, como única forma de contacto con la sociedad.

Desde el wing oficial, la consultora Analía del Franco, de Analogías Research, una de las asesoras de la presidenta Fernández de Kirchner, asegura que el sorpresivo acto de otorgar una conferencia de prensa abierta con preguntas de medios críticos al gobierno (La Nación, Clarín, entre otros) fue testeada mediante encuestas y habría servido para mejorar su imagen. “Recibió tanta aprobación como el día de su asunción, el 10 de diciembre, y la inauguración de sesiones del Congreso, el 1 de marzo”, explicó en un debate el domingo en el programa La Hora de Maquiavelo, conducido por Diego Dillenberger por el canal Metro. En esos momentos, los encuestadores coinciden en que su imagen positiva rondaba el 50 por ciento y que luego del conflicto con el campo habría bajado a menos de los 30% actuales.

Las mayores coincidencias de los profesionales de relaciones públicas surgen cuando se compara el impacto de un jefe de Estado dispuesto a contestar preguntas de los periodistas, con aquel escenario repetido que combinaba críticas a opositores y anuncios como el del Tren Bala, que sumaba negativamente en la brusca caída de la imagen del Gobierno.

Revista Imagen consultó a profesionales del sector y algunos, como Federico Rey Lennon, director Rey Lennon & Asoc., no dudaron en afirmar que “desde lo formal se trató de un éxito de la política comunicacional de la administración CFK”.
(...)
La larga exposición de la mandataria ante cada pregunta, a pesar de que la conferencia de prensa insumió más de dos horas, sólo dio lugar a 24 respuestas, entre ellas un escueto “No”, en las que periodistas y políticos leyeron más que definiciones, confirmaciones. A saber: El ex presidente y su esposa conforman una unidad monolítica; las retenciones a los granos, mediante la controvertida resolución 125 que generó una gravísima crisis política, fueron y serán una decisión innegociable; el polémico secretario de Comercio Moreno, denunciado por manipular las estadísticas públicas, seguirá tan firme en su puesto como el proyecto del Tren Bala en la agenda presidencial; del vicepresidente Cobos… ni hablar, y, a pesar de haber perdido más de 30 puntos en la imagen positiva con que arrancó en diciembre pasado, Cristina Fernández volvería a repetir cada uno de sus actos como Presidenta.

Rey Lennon en ese sentido señaló que el discurso de “la Presidenta buscó profundizar la línea discursiva del Gobierno que es básicamente confrontativa y polémica, en el sentido clásico del término y, si por el contrario, la ciudadanía estaba esperando un discurso de cambio de rumbo y búsqueda de consenso, eso no es lo que se observó”.
(...)
Entre quienes aplaudieron la salida al ruedo de la mandataria, la ex funcionaria consultada hizo un balance de aciertos y errores en la conferencia de prensa. “El acierto fue la amplia convocatoria a los medios y la disposición de la Presidenta a contestar sin eludir temas, me resultó desacertada la conducción de parte del vocero”, redondeó.

Rey Lennon en cambio, profundizó el enfoque en la cuestión profesional: “Corregiría cierta facilidad al tuteo de la Presidenta y cierta desubicación del vocero que oficiaba de presentador, como la referencia al ex-ministro Cavallo cuando le toco el turno a la periodista Valeria Cavallo. Una conferencia de prensa de un Presidente es un acto institucional y por ende debe responder a un protocolo de seriedad; no es una comunicación distendida con periodistas amigos, tipo CQC”.
(...)
Una de las observaciones más escuchadas en la voz de expertos y periodistas locales y extranjeros apuntó también al desempeño de Cristina Fernández. El académico Rey Lennon reclamó “mayor preparación en las preguntas sobre temas controvertidos, sobre todo cuando le preguntaron sobre el INDEC. Me pareció que dio demasiadas vueltas sin ser clara en su mensaje. Creo que esa tendencia a improvisar y hacer gala de su retórica, típica de discusión parlamentaria, no la ayuda a ser concreta en una situación como la que plantea una conferencia de prensa”.

Miguel Nuñez, alguien que llevaba cinco años cargando con un mote que circulaba en las redacciones que lo señalaba como “el vocero mudo”, en este debut conduciendo el intercambio de Cristina Fernández con la prensa local y extranjera, no obtuvo precisamente buenas críticas. La ex funcionaria pidió que en el futuro (las conferencias de prensa) “las coordine alguien que conozca a los periodistas, tanto locales como a los corresponsales y, además, debería acordar con ellos la lista de quienes preguntarán”.

Una cuestión que tiñó de incoherencias el decurso de las preguntas y respuestas fue el saltar de un tema a otro, aunque fueran totalmente disímiles. Precisamente por allí llovieron las críticas a los hombres de prensa quienes, salvo el corresponsal de la CNN, Javier Doberti, que prefirió ceder su pregunta para reiterar la que había quedado sin responder a su antecesor, la mayoría fue víctima de la improvisación y de la prohibición de efectuar repreguntas.

Acaso una de las fallas (probablemente una estrategia de la Casa Rosada) fue mezclar la agenda de los acreditados de la prensa extranjera con los periodistas locales. Así lo vio Rey Lennon al responder sobre el desempeño de los hombres de prensa. “Es difícil cuando se mezclan periodistas locales y corresponsales extranjeros que tienen intereses diferentes y, además, con un tiempo límite y sin posibilidad de repreguntar. Para enfrentar estos problemas –sugirió- los periodistas deberían haber encadenado las preguntas para poder ‘repreguntar’ y no como sucedió que cada uno iba con su propia pregunta sin importarle la respuesta anterior”.

La consultora que prefirió el anonimato fue contundente al referirse a la tarea de los colegas: “Me resultó decepcionante, tanto por el tenor de las preguntas como por no haber aprovechado para repreguntar el periodista siguiente. Estaban atados a la pregunta que traían de antemano”, remató con disgusto.

Apenas tres días después, cuando el resultado del primer encuentro en cinco años entre la prensa y el Gobierno era leída como un triunfo en Balcarce 50, el entorno de asesores de la Presidenta buscó una excusa para un nuevo contacto con los medios, esta vez no masivo, para explicar por qué no viajó a Bolivia.

Fueron 72 horas en las que el Gobierno decidió cambiar el rumbo comunicacional iniciado hace 63 meses. Habrá que ver si las periódicas convocatorias a la prensa, que desde el oficialismo prometieron incorporar a la agenda presidencial en el futuro, le permiten a la Jefa de Estado construir algo más que un gran escenario mediático.